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 Misión D - El Rescate

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AutorMensaje
Lord Kuran
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Gennin
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Armas
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Misión D - El Rescate Empty
MensajeTema: Misión D - El Rescate   Misión D - El Rescate EmptySáb Mayo 30, 2015 4:54 pm

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Murmuraba palabras sin sentido, se estremecía a cada movimiento que perdía con sigo, atemorizado de no conseguir nada de lo que al respecto pensaba, dubitaba de lo que pasaría en el reino que no controlaba, mientras como un amigo la sombra de su sueño le resguardaba de mentiras, soñaba, imaginaba y purificaba una vez más sus pensamientos más complejos, iban apareciendo mensajes de su necesario despertar, temió dejar aquel reino amigo, confinado en el interior de su cabeza, mientras, poco a poco se desperezaban sus acciones y convulsas le hicieron despertar.

Abrió los ojos mas no observó nada, se quedó en la cama durante horas meditabundo, a su lado, expectante su citación, la necesidad imperiosa de subida de rango le calmaban sus ansias de desaparecer por completo, de abandonar este camino que a lo único que llevaba era a la protección de gente que no conocía, que le importaba poco su destino y si algún día siquiera sería espectante de su vida de forma real o no...

Se levantó, empezó el día como siempre, nada había cambiado a su alrededor desde hacía años, sus meses en la academia le habían servido para empezar como ninja...mas su sangre todabía contenía un valor que no quería aparentemente ser mostrado y que se resguardaba de las miradas de ociosos y admirados, cada uno de sus pasos sonaron huecos, indecisos de querir seguir caminando hacia el lugar citado, mandaba mensajes a sus padres cada día...pero perdió la esperanza en este día, no parecía que nada le impulsase. Caminó durante dos horas hasta el lugar, un río, con pequeñas perlas de agua rebotando luces ambáreas del sol y adornando el precioso escenario, sonrió encandilado...

No era un día adecuado para la batalla, pero así lo reclamaba su rango. Con delicadeza, desplazó el peso de la bolsa sobre su hombre y extraño de ella un pequeño papel, de contenido simple, describía las características de su objetivo... un "secuestrador", ya identificado. La identidad de la dama, reconocida en su propia nación por méritos de sangre, ahora eran en reclamo, su atención.

Exhaló un último suspiro. Cada misión con que le dirigían parecía forzarle a otra pequeña aventura sin sentido. Salvar a una dama excesivamente rica de un hombre excesivamente enamorado, ahí encontraba cierta gracia, pero verse forzado a ello por la simple influencia de un hombre, aquello ya no lo era tanto. El camino tomaba sendas extrañas más allá de los confines de la aldea y lo que antes era una carretera clara, ahora se difuminaba en caminos pedregosos sobre los que una simple decisión, podría marcar el camino o retraso a su objetivo.

El sospechoso, según testigos, declararon que se dirigía a poniente, siguiendo el camino serpentino a las Cumbres de Niebla, lugar poco transitado dado su relieve, existían caminos mejores. Y dado que el País del Agua se dedicaba a una extensa, pero al fín y al cabo, limitada isla... pocos son los lugares a los que recurrir. Ahí debía estar. Y su siguiente paso, una vez se sintiera seguro, sería marchar al puerto, para desaparecer en el mar, lejos de las patrullas.

Así comenzó su camino, y dos días después , llegó a su acometido final. El objetivo se hallaba en una caseta improvisada en medio del paisaje tropical propio de la isla. El llamado Kuran se deslizó con gracia entre los extensos árboles, rozando con sus dedos el suelo , que trazaban símbolos sobre el suelo, formando el reconocido "Sello Terrenal"... ideal para identificar la posición de diversas personas sin hacer un reconocimiento exacto del lugar. No entraba dentro de su planificación usar más técnica que esa; consideraba un desaire verse obligado a usar una técnica contra un individuo tan chapucero para ver sus pretensiones descubiertas tan pronto.

Resultó fácil forzar la cerradura de la puerta, madera clara e inflada por la humedad, y más aún deslizarse por la edificación, tan simple y sin apenas muebles, hasta la postrada cama donde yacía el secuestrador, durmiendo, mientras la hija del feudal se encontraba aprisionada en la sala contigua conteniendo sollozos, tal vez por las heridas que tal personaje le dedicó al no ver cumplido su deseo. El "romance" que bien esperaba. Por desgracia, nada es como uno interpreta, y suponer que una mujer rica fijaría sus ojos en un renegado mugriento... craso error.

El hombre despertó, pero sus ojos no se clarificaron cuando le sobrevino la muerte. Kuran apartó el ensangrentado Kunay de su lado y lo dejó caer al lado de la cama , para no mancharse. Sin sonrisas, ni las marcas humanas de una victoria, abrió la puerta contigua, recogió a la dama, dedicando las palabras piadosas que se esperaban de un esperanzado héroe... nada más lejos de la realidad... y la llevó fuera. Cuidó de ella durante el camino, le dedicó canciones, le arrancó un nombre de sus labios y tal vez algo más. Se divirtió como recompensa, y cuando llegaron a su aldea, se separó de ella dispuesto a no verla más. Sólo reportarse, alejarse de todo aquello, y olvidar la desagradable historia de cómo un soldado asesinó a sangre fría a un hombre entontecido por el encanto de una mujer soñadora.
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