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 Mision B parte 1 y 2 El tren (otra vez ?)

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MensajeTema: Mision B parte 1 y 2 El tren (otra vez ?)   Mision B parte 1 y 2 El tren (otra vez ?) EmptyMiér Abr 08, 2015 2:41 am

Era de mañana, los estúpidos en asignarme misiones estaban faltos de creatividad, o los trenes eran el nuevo grito de la moda, que importa el contenido, no es que fuera mi especialidad estar viajando en carros metálicos para mortales que son incapaces de moldear una pisca de chakra. No me tome para nada bien la asignación del nuevo material, estaba descontenta y no había accedido a tal cosa de no ser porque en los pasajes decía “primera clase”, solo faltaba que tuviera que verme mezclada con todo el mundo, oliendo a verduras o campo, mientras intentan acomodarse para viajar, enserio, la sola idea me dejaba más fría que ser secuestrada y torturada por el enemigo,. Por lo menos no tenia compañeros inútiles esta vez, lo cual ya era ganancia, el no tener que lidiar

Debía infiltrarme, esta vez no tenia días para planearlo, una única ocasión se presentaría y debía estar atenta para completar el objetivo. Afilaba algunos senbons empapándolos de veneno, me preparaba para salir de casa, esta vez iba muy fresca, con un sombrero rojizo, sujetado de una red negra que cubría mi rostro, los labios sangrantes contrastaban con el verde de mis ojos empapados en sombras negras y espeso rímel. Una gargantilla de brillantes, recuerdo bien como la había conseguido, ese pobre diablo…. No era un buen momento para pensar en los “ex” aunque tenía que admitir que el maldito tenía buen gusto, siendo sincera, ¿A quién podrían vérsele mejor? Nadie tenía mi porte, seguro iba a terminar en manos de una campirana mundana sin chiste, que hubiera caído a sus pies…. –Maldición- ¿Qué dije acerca de hablar de los ex?, Intente volver a lo mío, un ceñido vestido del mismo color que el gran sombrero que ayudaba a difuminar mi cara. No era cómodo ir tan ajustada, pero carajo que me veía bien, un bolso de cartera que sostenía con mi antebrazo, de piel tan exquisita que parecía haber sido arrancada con todo el dolor de sus anteriores dueños en ese mismo momento, sedienta de ser usada, aunque aún faltaba la mejor parte.

Los zapatos, era intoxicante el olor de la piel, no sabía en algún momento que era lo que me cautivaba de empuntar más de doce centímetros  en una fina aguja,  el precio, el poder, o los hermosos que simplemente eran, recuerdo bien este par, y no, para su sorpresa no tienen que ver con un hombre, tienen que ver con las hermosas manos trabajando toda su vida, vaya que era buena la anciana, puede que valieran más que todo el maldito tren en donde mis pasos se posaran, ahora estaba más muerta que los gennins que las chicas tuvieron que desayunarse en la mañana, en fin, piezas invaluables. Me sentía algo inquieta,  parecía vuelto de otra época, con un aire demasiado coqueto para cualquier temporada, o año. Saque un cigarrillo delgado de la cartera, al encenderlo deje una huella de labial sobre la boquilla, enfile mis pasos enmarcados por el taconeo, salí apurada, esta vez no podría ir por los arboles, nunca ah sido mi estilo andar correteando como una salvaje, por mas shinobi que sea.

Alcance al falso comodoro que manejaba la carreta, nos dirigimos a la terminal, aun faltaban tres horas, pero gracias a mi excelente decisión de vivir tan apartada del bullicio humano termine aislándome demasiado, ya era tarde para pensar en eso, así como en muchas cosas, siempre me eh temido equivocarme, y es porque me ah costado muy caro la mayoría de las veces, una hasta casi me cuesta la vida.  No estaba dispuesta a pasar por eso de nuevo, el viaje era demasiado lento para mi gusto, a este paso tendría que comprar una nueva cajetilla y cambiar los guantes de encaje por unos de latex.

Que idea tan estúpida la mía, como sea, seguía atrapada en la carreta viendo por el cristal a la villa, realmente no la amaba, era un lugar cómodo para vivir,  no tenía preocupaciones, ¿Pero eso bastaría? –Por fin- escape en un suspiro mientras llegaba a la estación, baje de la mano del conductor no sin antes rebosarle su bolsillo con una buena propina, se ofreció a acompañarme, pero me negué, no me importan las costumbres, una dama puede ir a donde se le dé su maldita gana y punto, no necesitaba estar acompañada por nadie para validar mi posición social, la cual no estaba para nada descuidada. Entregue mi boleto en la estación mirando con fastidio a la fea cajera, tal vez por eso era cajera, por fea, nunca iba a tener futuro y si lo tenía ¿Qué tipo de futuro tendría una fea? Digo, acaso podrá ser feliz con lo que sea que le llegue a tocar, porque es obvio que no tiene oportunidad con un tipo que no sea igual de desgraciado que ella –Buenos días señorita- Ahhhh, si, ahí está el pasaje- Bienvenida- Si – dije algo seria mientras terminaba de observar su afilada nariz. Pobre, seguro tendrá hijos feos que serán igual de patéticos que ella, debería de considerarlo por humanidad… Luego pensé, ¿Quién recibiría mi boleto si no fuera ella o una de sus hijas? Y digo, no es como si el falso comodoro fuera muy guapo tampoco, ¿Seria su esposo? En fin…

Aborde el tren, camine con naturalidad buscando mi asiento, aproveche para divisar un poco los alrededores, no es que me importara demasiado estar atenta a mi objetivo, era perfectamente identificable al ser un shinobi, gracias a mi especialidad no batalle demasiado para encontrar al cerdo, pero que tipo más desagradable pensé al verlo, con gusto lo mataría, lástima que todo lleve su tiempo. Tome asiento, ordene un Cosmo, necesitaba relajarme, no, no era la misión, torturar a un maldito hasta que hable no era lo que me tenia sudando frio, era yo misma, pensaba si era capaz de escapar de un destino, un destino tan mío como la marca de nacimiento que guiaba mis más bajos instintos. Tome con algo de apuro el vodka tras brindarle una breve sonrisa al mesero, por mi falda resbalaban cientos de arañas que caminaban furtivas entre las sombras aterciopeladas, no podía controlar a todas desde ahí, siempre me gustaba tener un perímetro asegurado, nunca se sabe que tan mal puedan marchar los planes.

El vagón se estremeció con ligero chispoteo eléctrico antes de comenzar a andar, espere un poco, nunca se ve bien que una chica se la primera en arrojarse al mini bar de la esquina, además el escrutinio de algunas bofas pasadas en años ya se hacían notar en sus miradas reprobatorios, me importaba una mierda que esa fracasadas me vean con malos ojos, de hecho me motivo a levantarme a toda prisa para menear mis fabulosos tacones pavoneándome como lo que era, un tía que sea cae de buena, sin más demora me dirigí de al bar, pedí algo de vodka extra mientras le entregaba la copa vacía al que atendía, otro feo, pensé…. ¿Pero de dónde sacan a esta gente? Guacala, ni modo, era el que servía, era eso o seguir sobria torturándome a mi misma con mis pensamientos. Aprovechaba cada traslado al tocador o para embriagarme para repartir sin cesar montones de arácneas que comandadas por mi voluntad se mantenían ocultas, aprovechando su natural capacidad para la infiltración.

-¿Te puedo invitar una copa?- Dijo un tipo, la verdad no estaba nada mal, era una pena que tuviera trabajo, joder, ¿Quién no se divierte de vez en vez, no? –Pues puedes, pero no me gusta tomar cerveza- dije con cierto aire de desprecio sin desprenderle los ojos de encima, resbalando rápidamente hasta el sin fin de sus pantalones, sentía las miradas llenas de escándalo, si esto seguía así probablemente me vería demasiado expuesta, o tal vez sea mejor esconderse a plena vista. Señale con mi mano colgante como péndulo que me sirvieran otro Cosmo, me miraba interesado, pese a las miradas, el vodka me supo más dulce, no tardo mucho el susodicho en echarme una lasciva mirada, tal vez pensaría que si dejaba al coqueto botado por ahí, una chica como yo tendría algún interés fingido en su posición, después de todo un shinobi no pierde el viejo habito de las mujeres.

No ponía mucha atención a la plática, bueno solo la necesaria para que el caballero en cuestión no perdiera el interés, en fin, continúe divagando, no podía evitar pensar que aquellas brotes de chakra eran pequeños infiltrados, no era la primera vez que3 para variar necesitaba atender un tema de tal magnitud, encima en un tren y con infiltrados,  sin embargo; o h si el gran sin embargo, había preparado un veneno especialmente lentamente este no actuaba como el resto al que acostumbraba a mis victimas, este solía irse directo al cerebro para hacer sudar sangra al bastardo desafortunado que llegase a ser mordido por algunas de mi bellezas, -Si claro que quiero otra- ¿Cómo me dijiste que te llamabas- Dije sonriente fingiendo ebriedad, el divertido me tomo de la mano mientras las miradas acosantes continuaban sobre mi escote, que casi se desborda al sentir el borde se su barba, -¿Sabes? Estas siendo algo atrevido- Lo siento, es solo que, que me encantas, podría verte llegando a la ciudad- Ay ese pobre hombre –Si supiera que le pasa a los hombres que ama estoy seguro que consideraría seriamente su oferta de volverme a salir, -Estoy comprometida- comente agachando la mirada de manera inocente, escondiendo mis ojos entre la red que cubría mi rostros.  

Le enseñe el gran anillo sobre mi mano, el alzo una ceja, seguro era un pobretón, de todas manera no estaba pasando más que un buen rato con el, y era obvio que sus zapatos era de segundo, pero bueno, un caballero es un caballero a final de cuentas, al traer nuestras bebidas lo mire interrogante, -¿Qué, una dama como yo esta fuera de tu alcances?- El rio con confianza mientras le daba un profundo trago a su vodka en las rocas , -Mis alcances son casi ilimitados, me presento, soy- ¿Cómo se llamaba, a la mierda con eso, como podría recordar?- Me dedico a la industria ferroviaria, de hecho mi padre es el consultor- “Uy vaya lo que me faltaba un junior del tren que debo de cuidar, lástima que no podía devorar a mis arcaneas justo ahí, era un desperdicio de tiempo.” –Ah ya veo- conteste algo desinteresada, - ¿Y es lo mejor que puedes conseguir siendo el hijo del dueño? Mencione desafiante, mientras señalaba el lugar con flojera.

De manera tajante me aleje no después de robarle casi un beso, respire su aliento alcohólico dejándolo esperar el rose de mis labios, mientras empuntaba mis pasos hasta mi objetivo, me coqueteaba, el muy asqueroso seguramente pensaba que mi interés se llamaba dinero, debió sospechar al menos por mi notorio atuendo que no era una pasajera diversión, una muchachita patética mas, esperando ser rescatada del baúl de los juguetes olvidados, como si la muñeca vieja necesitara ser desempolvada tras su cara de porcelana brillante, estaba entrado en tragos y la cosa tenía que apresurarse. Una de las arcneas se acerco a su vaso de añejo whiskey posando sus colmillos sobre el vaso cristalino, dejando escapar el veneno acumulado en sus ponzoñosa mandíbula, rápidamente se alejo, escondiéndose en una de las mangas de espantoso poliéster que usaba.

Por fin el cuerpo hizo lo suyo y se paro algo tambaleante al baño, con discreción me dirigí al tocador, el cual estaba junto, era particularmente conveniente que fueran totalmente individuales, -Lo puedo ayudar- Dije al verle en la entrada sosteniéndose la cabeza, como si un mareo lo estuviera llevando a lo que en algún momento sería el fin. Vigilante observe que los ojos de ajenos no se posaran en nosotros y apoyada con el chakra empuje al maldito con toda mi fuerza en una gran ancada, atravesó la puerta de los baños estrellándose con la segunda, donde el comportamiento del excusado guarda su más vergonzosos secretos, mientras rápido me posaba sobre el quicio, asegurándome de cerrar la puerta detrás de mí. Estaba débil, intento defenderse pero no me costo demasiado someterlo, el veneno ya lo había hecho por mí, era un mezcla que había estado preparando toda la tarde, los guantes de encaje se rasgaron si caer desechos al piso, atorándose de las esquinas puntiagudas de las ballestas, apunte de manera centrada mientras lo sometía con uno de mis puntiagudos tacones, casi 5 disparos atravesaron los discos de su columna, inmovilizándolo ya no solo por las toxinas, estas dispararon algunos senbons directos a su columna, el veneno era paralizante, sin embargo su propiedad principal era la de producir dolor, no tardo demasiado en hacer efecto, un hilo ninja hizo el resto, mientras amarraba su cuello a su piernas, a manera de que si las movía tan solo con un poco de esfuerzo, cercenaría su propia cabeza.

-Vaya, has caído tan fácil, pensé que al menos…. Qué forma tansencilla de ganar dinero- el tipo sonreía pese a su situación, no se cual era la gracia, seguramente sus centros de dolor estaban empezando a ser sobre estimulados hasta la agonía por las toxinas, el sudaba, se notaba la contracción muscular, la parálisis hacia lo suyo, mientras evitaba que gritara, incluso algunas gotas de sangre afloraban atreves de sus pupilas que parecían llenas de morbo -¿No lo entiendes?- Me dijo serio. – Ellos ya están en el tren ingen….- patee su cara, -Entonces esos pequeños de chakra no eran anbus al cuidado, eran infiltrados a cargo de derruir el tren,- no paso mucho tiempo antes de que se frenara bruscamente el dichoso tren, escuche el escándalo de algunos espantados en los vagones, atore la puerta para que nadie pudiera entrar.  -¿Cuántos son cerdito?- pregunte con una voz suave, una carcajada agonizaba dentro de mi garganta como si mi pecho gritase lo que quería decirle, mientras,  el seguía sonriendo, ya veremos cuanto le dura esa estúpida sonrisa, fue entonces cuando todo cambio, apreté el cable para callar inaudible voz, hasta me imaginaba que tenía un aliento repugnante con solo verle la cara de por sí. Pese a mis ganas de volver el estomago encima de esa porquería de ser humano, me contuve – Estas de suerte, nadie te puede escuchar, ¿Sientes eso no?, lo prepare en el bar para ti, espero que lo disfrutes- Afloje un poco el lazo de acero para permitirle aspirar algo de aire, encima era feo, lo sabía, los feos deben morir, seguro la cajera esa tendrá hijos asquerosos como este tipo. Queria torturarlo un poco de pronto y sin aliento, mientras una toz asfixiante lo ahogaba dijo –Boom boom-

No tardo demasiado en hablar antes de escuchar la primer explosión, al parecer algunas de mis niñas habían encontrado ya a sus secuaces, seguramente estaban escupiendo espuma blanca por la boca ahora, tirados como peces fuera del agua, me encantaría verlos así, es tan divertirlos ver como se retuercen como sucios gusanos, pero bueno, regresando al tema –Creo que se me escapo uno- dije encogiendo los hombres, -  ¿Qué se le puede hacer? Así es la vida, ¿Sabes que es una lástima también? , que la explosión destruyera un vagón, si, si, si, tenia pasajeros, que pena, pero un vigilante anbu encargado de estar al tanto de conservar tu vida, por no decir el único murió en el atentado, ¿Cómo lo sé, bueno, soy una chica poderosa sabes, lástima que no tienes mucho tiempo para escuchar la historia, tus amigos ni tiempo tuvieron para pensar en lo estúpidos que son- Fue entonces cuando su rostro cambio, palidecía mientras intentaba sacar un kunai inútilmente, las puntas de sus dedos lucian moradas, la parálisis lo había alcanzado, yo no había anda que hacerle, incluso un medico tendría dificultada en salvarlo, bueno, al menos que quede manco.  Para estos entonces ya estaban mas fríos que el ambiente en ese aburrido vagón, o como la entrepierna de varias señoras ahí. Lucían retorcidos, como si algo los hubiera torcido desde los huesos, en realidad eran construcciones musculares, que resultaban en espasmos tan fuertes, que terminaban por quebrar su huesos, incluso sus columnas, –Si mira, te presento a este pequeña, ella es una especialista en comer carne sucia, como la tuya, para serte sincera, me da un poco de asco que te devoren, pero en fin, ella y sus hermanitas- mencione al tiempo que un enjambre de aracneas salía desde debajo de mi elegante vestido, saltando hasta su cuerpo y dando mordidas en su garanta, comenzarían seccionando su cuerdas bucales, no necesitaba oírlo más, antes de demorar deje suficientes en el baño de los chicos para que tal vez ni los huesos quedaran, es una pena que no usara algún anestésico esta vez.

Por fin las toxinas hicieron lo suyo, y ante la incredulidad de los presentes, algunos de los secuaces del exiliado estaban aun convulsionándose de dolor, mientras la sangre brotaba por sus ojos, no tenían muchos tiempo, todos horrorizados parecían amotinarse en las esquinas del vagón, ninguno fue capaz si quería de presionar lo botones, estaban totalmente paralizados, las encimas a base de proteínas hacían lo suyo, empezando un doloroso proceso digestivo dentro de la víctima. Intentaban pedir ayuda pero nadie se atrevía si quiera a acercárseles, en algunos caso los pasajeros fueron más severos y aprovechando la parálisis lincharon a los muy inútiles, era divertido aprecias como sus chakras se esfumaban uno a uno, como si un encendedor pasar por encima de las hormigas. Intentaba contener la risa escondiendo mi rostro dentro del amplio sombrero que llevaba ¿Entonces era cierto? Disfruto del sufrimiento, de la maldad, tal como mi maldita madre lo advirtió, este no era el momento de pensar en esas cosas, para ser sincera disfrutaba mucho del momento.

Al no aguantar la curiosidad abrí los vagones que apuntaban a la clase baja, yacían varios sujetos en el suelo con la expresión trabaja y una especie de espuma amarilla saliéndoles por toda la cara, seguramente era bilis, vaya que me había superado con esto último, ni modo, querían hacer volar personas inocentes después de todo, mientras caminaba “en busca de ayuda” ya que una damisela sola, es circunstancias como estas necesita la protección de un hombre, -Ayuda por favor, hay gente enfrente que tiene ataques- grite a punto de soltar el llanto, inmediatamente uno de los chicos ahí reacciono tomándome entre sus brazos ya alejándome de la escena, no sin antes mancillar tan fuerte como pude unos de mis tacones sobre la palma de la mano de los que yacían moribundos. Los guardias del tren comenzaron a apuntarles con sus inmovilizantés mientras ordenaban el caos, volviendo cada a uno de nosotros a su lugar. Vaya, que buena actriz soy, estoy seguro que si no estuviera dispuesta a asesinar a tanto bastardo hubiera sido buena en el mundo de la farándula. Regresando de mis sueños de fantasía, me sentí en mi lugar, estaba inquieta, quería ver la reacción de todos, no conforme con eso, algunas de las viejas criticonas del fondo estaban empezando a volver el estomago, claro no use el mismo veneno en ellas, pero vaya que les haría pasar una mala semana, sobre todo cuando tuviera que acudir al sanitario.

Todos lucían consternados, debido al fuerte ruido del ultimo vagón, -Mesero, ven y sírveme otro maldito cosmos- El tipo coqueto seguía mirándome intrigado, le sonreía, aun tenían algo de hambre, ¿Qué se suponía que debía hacer? “Comencé a comenzar” con él, era apuesto, sus ojos verdes reflejaban los míos, para que mentir, no estaba nada mal, no quería seguir fijándome mucho en el, después me arrepentiría, el tren tardo casi seis encantadoras horas en reanudar su marcha, y digo encantadoras  por que la compañía era demasiado amena, lastima, que como todo llega a su fin. La tarde se me fue muy amena, excepto por el gran grito que diro un fulano en el baño, -Arghhhhh- grito horrorizado al intentar usar el sanitario, no queda mucho, solo sangre y algunos huesos, parecía que el cadáver había estado moviéndose por horas embarrando su propia sangre sobre la pared plástica del baño –Pobre infeliz- pensé mientras prendía un nuevo cigarrillo, -¿Ah que estaba prohibido fumar? Pues ni modo, ¿No creo que después de casi nos matan a todos alguien tenga alguna objeción o sí? -

El dichoso tren termino por arrancar, un montón de guardia nos esperaba en la siguiente estación, incluidos escuadrones shinobis, que me ayudaron a bajar como si fuese cualquier civil, aun recuerdo que lo invite a casa y acepto, bebimos, tal vez degustarlo antes de devorarlo, tal vez debería dejar de planear en el futuro y disfrutar el presente, su presente, el que me daba. Lástima, odio que se coman ejemplares tan hermosos, al menos lo probé primero. Del cuarto para hombres, nadie hablo, de hecho creo que permanece como una escena recóndita en los anales de los archivos shinobis, tal vez por grotesca, tal vez por espeluznante, de cualquier forma mi trabajo estaba terminado. No es que lo tuviera merecido, pero me caía mal por mmm por mmmm poooor  feo, y es que, no quiero regresar al punto, pero por humanidad, ¿Debería asesinarlos?, reí sarcástica de mis ideas incoherentes, es divertido estar algo loca, pensé mientras tomaba vino en mi mansión recordando lo acontecido. Las señoras fueron bajadas en camillas mientras el vomito no paraba, y en fin, las terribles evacuaciones las tenia impacientes y sudorosas fuera de los pequeños sanitarios del tren, que da una ocupadaba durante varios minutos –JAJAJAJA- ¿De que ries?- pregunto mi acompañante curioso, -De nada en particular, nos salvamos de una tragedia y a ellas las da la peor diarrea de su vida, ¿Dime eso no es mala suerte?- El sonrió mientras abrazaba mi cintura eh intentaba besarme, era noche, estaba ebria y ya no me importaba mucho, sobre todo al oír el quejido de las malditas ancianas.

El jazz sonaba en le viejo tocadiscos mientras tocaba la piel de mis hermosuras, ¿Cuales, cuales me pondré hoy, a cuantos podre pisar con estos? Parecía mas entusiasmada por los zapatos que por los hombres, era un día nublado, realmente odiaba los días así, me recordaban lo viejos tiempos, con Ilyan, cuando aun podía sentir sus brazos, aunque a veces me hastiaba era tremendamente necesario, hace tiempo me da igual matar, temía convertirme en un monstruo pero que mi madre, pero que un demonio aferrado de venganza, en su herramienta, necesitaba más fuerza, algo para librarme de su antigua y  asquerosa maldición, tense a tal grado el cristal que el vidrio se rompió, cortándome ligeramente la mano mientras el pupara escurría por mi blanquecina piel, ¿Estaba de acuerdo? ¿Sería esto lo que tenía que hacer? Era tarde para pensarlo, tocaban a mi puerta -¿Quién podría ser? – Buenas tardes señorita, nos preguntábamos si ha visto a este hombre, ayer se le vio saliendo con el de la estación? – Mire desinteresada, -Ah ese pobre patán, estaba demasiado borracho eh insistía que fuéramos al muelle, ¿Quieren que les platique dentro? – Dije inocentemente, estaba preparando algo de vino y te, ambos aceptaron, no debieron hacerlo, apenas les dieron un sorbo y jamás volvieron a saber de sí mismos.

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MensajeTema: Re: Mision B parte 1 y 2 El tren (otra vez ?)   Mision B parte 1 y 2 El tren (otra vez ?) EmptyMar Abr 14, 2015 1:12 pm

Esa mañana desperté meditabunda, probablemente un nuevo trabajo espere en en la puerta, no estaba para nada equivocada, ahí estaban, los dos gennins con su cara de idiota y una nueva carpeta, mire los papeles sin prestarles demasiada atención, igual se hallaban bastante entretenidos perdidos en mi escote, -escuicles pubertos, a ver tu, el gordito, ve a la tienda y tráeme un café para desayunar, no puedo ver esto con el estomago vació- Dije al tiempo que relamía mis labios, como si ellos fueran mi cena. El chico tomo el dinero que saque de una cartera de piel purpura, -Puedes quedarte con el cambio pero no tardes, ademas lo quiero caliente, y te recuerdo no hay muchas tiendas en un pueblo fantasma.

Me senté en una mecedora fuera del quicio del portón principal, -¿otro estúpido tren? El kage debe estar bromeando, dile que no quiero ir- Aventando la carpeta con total desprecio, mientras los papeles de la misma se esparcían por toda la entrada, embadurnandose de tierra y demás restos de hojas que jamas suelo levantar, es decir -Soy una maldita shinobi, no estoy para barrer pisos-

Prendí un cigarrilo mientras veía el horizonte, ¿Bueno y cuanto me van a pagar? Le dije al atontado gennin, que parecía sorprendido de que descartara una orden militar con tal descaro -¿Estas mudo o que? Seguro se le ah terminado la milicia regular, ¿Cierto? Eso habla mal de nosotros, no podemos estar utilizando ninjas élite todo el tiempo, la gente va a pensar que no contamos con un ejercito regular, y eso traerá problemas con el tiempo. Ya lo platicare con ella, somos buenas amigas- Replique, el otro tipo recogía las hojas para darme el folder con mas firmeza -Es una urgencia- Bla bla bla, todo es una urgencia aquí, que si secuestran, matan y lloran los civiles, pero ya que, la tomare por esta vez, pero dile a tu superior que sera de las ultimas veces que lo haga. -¿Por cierto, donde esta el gordo con mi café? Ya tardo demasiado y no tengo toda la maldita mañana.- Refunfuñe mientras le ordenaba al impávido subordinara que pasara a la casa -Hey, no te voy a comer- Aun..... pensé para mis adentros. El gordo tardo 15 minutos en regresar, por fortuna parecía que el café se mantenía caliente gracias a su grasa que lo recubría, -Bueno al menos traen el café como se los pedí, ahora fuera de aquí, si no quieren ser mi desayuno-

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